Quedarte sin tinte en medio de un color, sin guantes para una keratina o sin papel aluminio un sábado a la mañana. Si te pasó, sabés lo que se siente. Un control básico de inventario te evita estos problemas.
Qué productos controlar
- Productos de uso diario: shampoo, acondicionador, tintes, oxidantes
- Consumibles: guantes, papel aluminio, capas descartables
- Reventa: productos que le vendés a tus clientes
- Herramientas: tijeras, cepillos, planchas (control de vida útil)
Cómo armar un sistema simple
1. Registrá todo lo que tenés
Hacé un conteo inicial de cada producto con su cantidad actual y precio de costo. Si usás Salonware, cargás cada ítem con stock inicial.
2. Configurá alertas de mínimo
Para cada producto, definí cuál es la cantidad mínima. Cuando llegás a ese número, el sistema te avisa que tenés que reponer.
3. Registrá entradas y salidas
Cada vez que comprás productos, registrá la entrada. Cada vez que usás algo en un servicio, registrá la salida. Así siempre sabés cuánto te queda.
4. Revisá semanalmente
Un vistazo rápido al inventario los lunes te permite planificar las compras de la semana y evitar emergencias.
Errores comunes
- No registrar el uso de productos en los servicios (el stock se "evapora")
- Comprar de más por miedo a quedarse sin stock (capital inmovilizado)
- No contar los productos de reventa por separado
- No llevar el precio de costo (no sabés cuánto ganás realmente)
Conclusión
Un control de inventario no tiene que ser complicado. Con 10 minutos por día, evitás emergencias, reducís gastos innecesarios y sabés exactamente cuánto te cuesta cada servicio.